El proyecto del vial alternativo en Ronda, presentado como una solución para descongestionar el tráfico en el Puente Nuevo y mejorar la movilidad entre el barrio de San Francisco y la zona norte de la ciudad, sigue siendo objeto de intensos debates y cuestionamientos. A pesar de haber recibido un informe favorable de la Junta de Andalucía, este apoyo viene cargado de estrictas condiciones que ponen en duda la viabilidad del proyecto en su estado actual.
Condiciones que desafían al proyecto
El informe, emitido el 5 de agosto de 2024, detalla diez requisitos que el Ayuntamiento de Ronda debe cumplir para avanzar en la ejecución de esta nueva «circunvalación sur», bautizada como avenida Princesa Leonor. Entre las condiciones más relevantes están:
- Mitigación de impactos visuales y acústicos: El vial no debe alterar la integridad paisajística del Cerro de la Pedrea.
- Catas arqueológicas: Toda la zona debe ser analizada para garantizar la conservación in situ de cualquier hallazgo patrimonial.
- Trazado revisado: El recorrido del vial podría variar si se detecta cualquier afección al patrimonio histórico.
Estas exigencias, según el colaborador y ex político Manuel Ramírez Troyano, resultan imposibles de cumplir con el diseño actual, calificando el informe como un «sí con condiciones» más político que técnico. Además, se subraya que las administraciones implicadas han evitado un rechazo directo al proyecto por su relación política, dejando al Ayuntamiento la difícil tarea de ajustarse a unas condiciones que parecen insalvables.
Falta de transparencia y críticas al gobierno local
Un elemento que ha añadido tensión al debate es la decisión del Ayuntamiento de mantener en silencio la resolución de la Junta durante casi cuatro meses. Emitida en agosto, esta información no fue compartida con la ciudadanía ni explicada en el ámbito político hasta que fue revelada por Ramírez Troyano en la tertulia de Radio Coca SER Ronda. Esta falta de transparencia ha generado críticas contundentes, evidenciando un déficit en la comunicación con la ciudadanía y una posible falta de confianza en el proyecto.
Un proyecto que desafía los valores patrimoniales y ambientales
El Cerro de la Pedrea, pieza clave del paisaje y del patrimonio de Ronda, enfrenta una amenaza directa si no se cumplen las condiciones impuestas. Además, los impactos potenciales del proyecto sobre el entorno natural y la movilidad sostenible generan inquietudes. Aunque el diseño incluye un sendero para peatones y ciclistas junto al arroyo de Las Culebras, este elemento no basta para equilibrar los riesgos que supone la obra en su conjunto.
¿Podemos imaginar más de 5.000 vehículos diarios atravesando esta zona? Este es el volumen de tráfico que se anticipa con la nueva infraestructura, una cifra que contrasta con la tranquilidad que define actualmente el área. Este espacio, donde conviven personas, especies protegidas y un patrimonio de valor incalculable, podría transformarse drásticamente. ¿Estamos dispuestos a sacrificar el alma natural e histórica de Ronda por una obra que no resuelve las necesidades desde la sostenibilidad real?
Llamado a la participación y la reflexión
Desde Ronda 2030, reiteramos la necesidad de reconsiderar proyectos como este, que deben integrarse en un marco de sostenibilidad real, priorizando la protección del patrimonio y el bienestar colectivo. Instamos a las autoridades a garantizar un proceso transparente y participativo, donde la ciudadanía y los colectivos locales puedan opinar y aportar soluciones.
Este no es solo un debate sobre un vial; es una decisión que marcará el futuro de Ronda y su capacidad para equilibrar progreso y conservación. ¿Estamos dispuestos a comprometer lo que nos hace únicos? En Ronda, el camino debe ser el desarrollo sostenible, sin concesiones al patrimonio que define nuestra identidad.
